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Despenalización

Perturba en mi existencia la tumba
cuando se escarba entre sangre la gloria
por ser memoria, marica, resistencia, trava.

Si recordar fuese revolucionario
comienzo cuando de niñx a  una muñeca llamaría
con el aborrecimiento, idiotez y tirria
T de travesti, mariquita e inquina.

Cómo las ancestras trans por la tundra
qué fueron lágrimas fursias, asesinatos de callejeras
con sus gritos a nuestro triunfo siempre muerto
dejaron libertad a los caminos que hoy vivimos.

Hoy, una pestaña bajo gliter se despierta
los tacones van con furia a la guerra
cuando de puta, mounstra, sudaka, torta, boyera
es la generación marica sin miedo ni fronteras.

India, negra, brava o del color que la cula quiera
preferible verde, porque lxs trans volamos de la hoguera. 

SEXO

De piel incrédula
de corazón vacuo
se entrega al libido
a anónimo delirio
y destroza al alma
sobre un falo de diablo
que roba al crepúsculo
la paz, la inmensidad
para penetrar al cristal
u eyacular en soledad
a la musa sin razón.

Amante de luna y fugaz
a cuestas sobre el culo
lleva púas de besos y adiós
al infierno cual se entregó 
por satisfacerse sin valor
cuando no vasta, solo existe
el preciso tiempo y ardor
de dar placer inconsciente
pasión que al alba muere
tras de lujuria o codicia
para terminar sola y vacía
junto al sexo de apaño frío.

AMADA

Y me llueves, congojas
triste por el desdén de tu alma
cuando en mi pecho un cerrojo
diluvia la escisión cual sufro. 

Me besas con nubes repulsas
condenas las gotas al despojo
por ser enjalma de tormenta
estruendosa querella donde lloro.

Me escampo bajo el soplo
con exhalación de misivas 
implorantes como golondrinas
que a tu desaire impetran luz
para romper la cisma del ayer.

Porque me "atercipelo" en tu hijo
entre la ventisca y la ternura
anhelando junto al sol sesgado
poder ver al zaguero desprecio caer. 

SERPIENTERNA

Serpiente eterna en ascua, el cuerpo grita escamas
de reptil estropeado, con cáncer en adagio    
que peregrina la piel y padece entre bramas  
la obsesión por regenerar con caricias al contagio.

Cefaloma besando, boa dañando maligna
mientras los senos oprimen el deseo, el dolor
de implorar manos palpando en labor fidedigna
la resequedad del cutis y la aflicción de su color.

Va, se arrastra, se incendia, con veneno abrazador
se condena a extirpar la pasión y perder el tacto  
hasta orillar las caderas de la culebra al fragor
cuando sea insoluble magrear la figura en actos.

Repulsiva lisonja, desdén al áspid de tocar  
se lamenta bajo las obscuras mantas del furor
fría, se encuentra, víbora sedienta de rozar
la nueva y bella tez que acaricia sin pudor. 

PUTA MÍA

Fornican los sufrimientos
mientras la flauta solloza
la fiel ruina de una diosa  
sobre los deseos cruentos.
Los relojes andan lentos
entre pecado asqueroso
de un ángel vil y furioso
que nunca atesora vida
solo la soledad muida
cuando la piel se da al pozo.

Es la noche acribillada
de una belleza en las cruces.
Por los asfaltos y luces
está la flor devastada
con la plegaria lavada  
al abrirse en rojo rudo.
Puta mía, ven, pon nudo 
en el corazón malvado
qué ya no aguanto lo triado
de asirte en el placer crudo.

CANALLADA ENMASCARADA

¿Cuántas veces?
Fui lágrima fútil.

¿Cuántas veces?
Entumí mi mente.

¿Cuántas veces?
Sucinto de impotencia.

En la obscuridad nimia
una máscara maléfica
desaparece lo humano
y deja rostro a lo malo.

En el espejo me reflejo
con despiadada careta
oculto debajo la belleza
por no desgastar al ángel
entre el viento perverso.

¿Para qué?
Ocultación del corazón.

¿Para qué?
Sufrir sin antifaz.

¿Para qué?
Ser execrable, cruel.

Si al desechar la apariencia
escondida bajo el disfraz
está dulcificada una faz
en descaro a la enmienda.

Penitencia que nunca verá
el dolor de un condenado
porque prefiero desfigurar
la cara y las obediencias
antes de padecer en otros
semblantes desalmados.

QUIERO SABER Y NO LLORAR, VOY A SOÑAR

Avalo sueños en insolubles días
cuando camina el inverosímil destino.

A colérico de papel lo sacude el viento
al matar y destruir la confabulación errante.

Y las fuerzas desasientan las insignificancias
por implorar poder acunar una lágrima.

Me pierdo en la nulidad
y aunque sigo titilando en el cielo
mis manos desaguan el aliento.

Es la imprecación del anhelo sangrado  
es el desgarre de la fogata deseada
sobre la pesadumbre de mi alma.

Mi corazón gime al cederse carente
adentro del corte y veneno con vida
donde se transparenta la ulterior rima.  

Un sollozo, en el tiempo, borrará mis letras
y desearé transcurrir la inmóvil péndola
culpando, cruel, al pasado bohemio.

Y por fin podré saber…
el sabor del placer en lo azucarado
cual nunca desampara en muerte a un sueño. 

GOTAS DE SAL

Mojada la pestaña
se gimotea a limpiarse
mientras suspira nada
en destilar las lagrimas
cicatrizantes de la fuerza
pero arañadoras del poder
y siempre el dolor persigue
por un daño y por otro
impidiendo plañir libre
por el mismo sollozo
ultrajado a merced
de la podagra mohína,
nunca los lamentos
sintieron tan poco
al rezumar una cura. 

EL PRECIO DE LA BELLEZA

Rosa eterna
preciosa arma de doble filo
con tu perfume al mundo conquistas
pero te cortas con tus propias espinas.

Rosa “taxidérmica”
exquisita comba de vida
das aliento a avispones moribundos
pero te intentan podar con insolentes rejos.

Rosa bendita
guapa tonalidad de sabiduría
te crearon desde el cielo con perfección divina
pero te condenaron al dolor por tentación dañina.

Rosa desnuda
majestuosa guerra femenina
estremeces las soledades en tus rincones
pero sangras la piel al batallar todos los amores.

¡La belleza contempla los pétalos en la agonía!

NO ME LLORES MÁS

Hoy me desperté con la cicatera tristeza
convertida en borlas, satín y acuarelas
para mi lamento ser preso del caricato.

A mi mesa puse la panacea del payaso
al tragar en bufón la tribulación apretada
y “titiretear” lágrimas a la seña de Picasso.

Me vestí con trazos graciosos, siendo visto
por las soledades mudas sobre mi cabeza
y dando sonrisas a la fruta seca de mi pícea.

Caminé por la jaula condena de ver secar
la huella del dolor sollozada en la mejilla
sin poder escapar de las miradas arteras.

Comprendí que el saltimbanqui me cortaría
el lloriqueo de los sufrimientos quedados
al vivir con pena simulando otra apariencia.