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THANATOS Y EROS

Llueve la vida en desazón
cimbra la muerte al diverso sol
y la lujuria mitiga la inquietud
cuando amaba yo, aborreces tú.

Cuerpos en cólera, almas de elevación
sangre de todas las guerras
pechos de brujas a la afrenta
asquean las miradas en obsesión.

Desnuda frente al rencor
mientras los ojos tras la excitación
en la incuria muere el porno del Dios.

Cadáver frente la pasión
una concubina, un opresor
entre la batalla por la piel
la despreciable piel...
La piel de Thanatos y Eros.

Irradia fuego aquella perfección
y oscuridad llena el odio bulos
un beso de despenalización, ayer
la crueldad y fobia fueron después.

La preferencia es la luna final
entre las mil banderas, luces y calaveras
símbolos de condenas
me vestí...

Pornografa frente al conservador
mientras batalla tras la dicción
en el ocaso fenece moralidad hipócrita
mala, grey, ermita, introducida.

Por mí, culpan; por mí, culpan
por mí, grandísimas culpas
por eso mis ruegos son
a la virgen transfeminista 

Oigo los clérigos, rezos de terror
pesadilla que crusifica
a la vulva desfigura
y los ovarios a la tentación.

Fuerza frente al Capitolio
una guerrera, una sanación
qué la victoria es rebelde
y mujer rebelde, hay...
Rebeldes, al fin, tú y yo.

ENTRE SENDEROS INCONSUMADOS

Encuentro
en el carente índigo de la mañana...
La algarabía.

Encuentro
en el extraviado vuelo de las golondrinas...
La poesía.

Encuentro
por el follaje sombrío de las montañas...
La melancolía.

Encuentro
por los recuerdos empolvados de las añoranzas,
las fotografías.

Encuentro
en las sobrevivientes guerras de los atardeceres...
La cobardía.

Encuentro
en las ojerizas miradas de los corazones...
La misantropía.

Encuentro
por las necesitadas manos de los alrededores...
Las caricias.

Encuentro
por la esperanza derretida de los desazones,
las bujías.

Encuentro
en el improvisado acto del crepúsculo...
La vesania.

Encuentro
en el vacío de la copa de vino tinto...
La sabiduría.

Encuentro
por las miles de estrellas del cielo exhausto...
La avaricia. 

Encuentro
por el blanco olvido del óbito,
las orquídeas.

Sí, así nulamente, encuentro
que en medio de la nada
cosecho la vida mía.

BAJO TU SOMBRA MIS MANÍAS

Al besarte mía, vesania
retumbaron todos los latidos
donde la noche era ausente.

Salía por mis poros, vacía
con el cuerpo desestructurado
y los deseos impacientes.

A mis ojos venía, bravía
para romper a los caminos
sobre la piel de un demente.

Lucía desnuda en demencia
que florecía a todos los fuegos 
cuando el clavel era excitante.

Así en el amanecer, yacían
agitados, turbios, alienados...
mis delirios ya inclementes.

Después de la sentencia fría 
fue la locura mi infeliz destino
por caminar mis días sin poseerte. 

ARCADUZ DE LA MUERTE

Malditos sean los caños, oro negro
donde explota, sin piedad a los daños
de la selva, por la jungla que agota  
toda naturaleza, de la vida disuelta.

Crudo malo, destrozo de riqueza    
has matado, para el control avaro  
de mis tierras y mis ríos alastrados
con veneno, bajo pestes y guerras.

No hay cura, esqueletos al ceno
zafio mueren, labran sobre basura
sobre escoria, de quienes acogieren.

Lloro al trasto inhumano, Amazonia
de acuarela, cómo limpiar la vil brea
cual petrolea a mi pueblo en yusano.    

LEVITACIÓN

Se eleva en el espacio 
por el trance fatídico
donde se izan los deseos
con la escisión del cuerpo.

Complacencia de la piel
bajo anónimo placer
circunvala entre el lance  
cuando en peligro se divierte.

Abandonar el ánima
sobre comisas blancas
es la intensa pero mínima
cimentación de la vida.

Y al sufrir vuela al frenesí
a veces, un beso en devenir    
otras, solo la conciencia fútil
que cede a eros y se deja morir.

EL DESPERTAR DE LA ORQUÍDEA

Montañas de ocre verdoso exorbitante
contemplaron la ceguera vista
de una rapsoda inerte.

Dio el cielo libre, cobalto e interminable
luz adentro del resurgimiento cesante
con la naturaleza en pleno beso.

Bajo las sombras y cobijo del prado
frágil fortaleza se reencarnaba
por el céfiro, bella renacía

Enardecía calmado, como espejo, el rio
era la nueva vida con piedras y paz
sonando sereno sin sosegar.

Pajaritos multicolores, ahora protectores
acompañan al aliado capullo solitario
que rebrota en el edén, en campo.

Ergo, sutil, la eterna flor efímera aún titila
con pétalos magentas hace poesía
para dar un clavel al fresco día.

EMBELESO

Ojos fieros de mujer
pasman a la luna brava
con navajas acechadas.

Es veneno “embobante”
en cuerpo descubierto
al desnudo ensimismado.

La pasión embruja
un arrobamiento carnal
sobre el ruin crepúsculo.

Se extasía la soledad
la guitarra se pone a llorar
sortilegio envolvente caerá.

Las caricias de azahar
perfuman las flores negras
y un latido infame tiembla.

Son fascinaciones de placer
las puñadas del averno
que seducen marchitadas.

Esas en adoración malvada
encantan sensualmente
cautivan y de pronto matan.

¡La vida a la muerte!

DIVA

Dime…
¿Cuál melodía cantan las estrellas
para arribar amonita al firmamento?

Dime…
¿Cuánta soberbia necesita la seducción
para enamorar exultante a los credos?

Dime…
¿Dónde fulguran las bambalinas
para profetizar la gloria del féretro?

Dime…
¿Cómo se hechizan los esquemas  
para romper a la riza sin barreras?

Dime…
¿Cuándo las heridas se asesinan
para dar alegría a los emblemas?

Dime…
¿Quiénes componen los silencios
para escribir las letras del éxito?

Dime…
¿Por qué enajenar un personaje
para maquillar una ópera en vida?

Dime…
¿Qué hermosa elegía se chisporrotea
para colocar una diva sobre la peana? 

DESBOCADA

Caballo negro acarrea mi amor
te pedí lapidarme con besos
y relinchó un palafrén en afición.

Corcel del óbito me danza pesar
fueron tus dedos el vals criminal
el “tin-tan” entonando voluptuosidad.

Cabalgadura que lento me acaba
con bramidos tocando la perdición
colaste  a mi ombligo sin pudor.

Cae, no galopes por exequias
huye de tropeles en deceso
mis ganas venían en tu cuerpo.

Contigo jamelgo cantaban mis labios
hoy, roces asesinados gimen en temor
rocín de caricias montan en defunción.

Cuervos comen del potro excitado
orgasmos trotan por el bruno luto  
me has matado de pasión y llanto.

EPITAFIO

Mis manos estarán álgidas
en silencio llorará mi trova
cuando lirios coronen, tu frente
y prenda al cirio entre sombras.

Mas, guantes blancos escribirán el secreto
con fascinante suavidad, una lágrima
recorrerá el frescor de tus labios dormidos
¡yo seré el clavel de las mantas paradas!

Me esconderé entre los jarrones
pernoctaré invisible en tu vientre
en el ocaso, cuando tú, te hayas oreado
se desvanecerán en el aire mis ansias.

Mi corazón, derramará sigilosa elegía
ocultos estarán mis besos en las rosas
con los dolores callados me despediré 
¡yo continuaré como el ignoto amante!

VOY A ESCRIBIR MIS VERSOS

Voy a escribir mis versos a Neruda, esta noche.

Porque abejas blancas, zumban en mi mente estrellada
y titilan, azules visiones a lo lejos.

El absurdo del invento, desvaría e impacta.

Voy a escribir mis versos a Neruda, esta noche.
Yo, en la cornisa, a veces él, viene al precipicio.

En las noches, corto con sus hojas, mis brazos.
Lo beso tantas veces bajo mi manía infinita.

Él, me espía, a veces yo, lo inquiero
como galopante muerto, en mis ojos fríos.

Voy a escribir mis versos a Neruda, esta noche.
Pensar que lo tengo, sentir que con él, he partido.

Oír la noche lunática, más lunática sin grageas.
Y mi verso cae al ido, como el Neftalí al Ricardo.

Qué importa si hoy, enciendo mi hoguera.
Esta noche está fantaseada y él, habla conmigo.

Eso es todo. A lo lejos, alguien me mira ahorcada.
Mi alma se contenta. Amiga, no te mueras… fallido.

El fantasma del buque de carga, me busca.
Mi corazón navega hacia Parral contigo.

La misma noche, que blanquearon mis alucinaciones
nosotros, “la majareta y el espectro” somos materia nupcial. 

NOTA: Este poema es un homenaje y está inspirado en el poema XX de uno de nuestros grandes de la poesía Pablo Neruda.

Utilizo en este poema algunos títulos de los poemas de Pablo Neruda e intento mantener su cadencia para brindar un tributo a sus obras y vida, sin hacer plagio, pues la sintaxis es diferente en todos los sentidos poéticos.

Mi admiración plena y no es mi intención hacer comparaciones con el gran poeta chileno, poeta del mundo, Pablo Neruda.  


AQUÍ...

Aquí te espero, amiga
sentada en frío invierno
para congelar mis sonrisas
y convertir en témpano mis éxitos.

Aquí te espero, amiga
soplando vientos de otoño
a los enamorados hierbajos
del brillo de mis árboles dorados.

Aquí te espero, amiga
entre flores de primavera
cuando mis colores deslumbran
presumiéndote mi eterna belleza.

Aquí te espero, amiga
en ardiente sol de verano
para derretir los grises miedos
con mis fuertes rayos imponentes.

Aquí te espero, amiga parca.



FLAUTÍN

Por hueso sonido
danzaban hilos de sangre.

El son biseló la carne
dejó inerte los cantos
liberó el agudo eco del llanto.

Melodía del óbito
a los vástagos musicalizó
con gritos de lágrimas.

Entonaba la muerte
las notas del desconsuelo   
de una mujer afinando penas
por acordes escuchando tristeza.

Calavera soplaba la flauta
sobre el fiambre mutis,
el ataúd del arpegio
tarareo el quebranto.

Alas negras, tocaron graves armonías
al envolver su alma en ceniza.

En medio del ritmo, del mortal caramillo
mi hermano, entonó su arpa por última vez
brindándome dulces solfeos
para cumplir mis sueños
antes de oír el flautín, de mi sepelio.

LABERINTO

En un dédalo, de color marrón 
con espinas y ramas, apuntando
a los motivos, de mi confusión.

La impaciencia se tinta de gris
y mis pasos inquietos, se aceleran      
para encontrar la salida del sol.

Las marañas ocupan mi mente
el desasosiego dobla mis rodillas
y desciendo al suelo y frustración.

Es el caos, de la mortal existencia
cuando derramo pesadas medallas
en las encrucijadas, de mi camino.

Colapsado grito y espanto el barullo
de grescas paredes, que me rodean   
con el inquirido vislumbres, de la luz.


MI NIÑO

Dónde se perdió, tu tierna sonrisa
por qué destruyeron, tu fragilidad
dejando un llanto amargo, de soledad 

tu pequeña mano inmóvil, de esperanza.

Un ángel se induce, en incandescencia
vendados tus ojitos, no puedes ver
el jardín de espinas, clavando tu ser
para que en rosas, caiga la inocencia.

Corre mi pequeño, de las serpientes
refúgiate en el brillo, de hermosa luna
el veneno no hará, a tus sueños tristes.

Tu rostro será el fantasma, de mi amar
consolándose en fotografías, mi alma
mueren caricias, cuando anhele abrazar.


SUERTE

Qué tristeza, ver mi vida en una ruleta
hace una semana, era un triunfador
hoy solo quedan restos, de un soñador.

Con firmeza lancé, los nublados dados
se encasillaron, en el rojo de la valentía
donde mis penas, marcaron la diferencia.

En mi pecho descubierto, clavaron dardos
impartiendo mi destierro, a la ansiedad
de cruces colgadas, en mi humanidad.

Mis naipes solo dan, corazones negros
de que mis ojos, no vuelvan a descansar
en mi mente afligida, al pasado recordar.

Las fichas, se llevaron los fantasmas
cambiando, mis deseos por frustraciones
poco a poco, destruyeron las ilusiones.

Aposté a mis anheladas fantasías y perdí
creí que era indestructible, al mundo exigir
hoy con la realidad del miedo, debo sobrevivir.



DUELO



Eres un ángel que yace en su sepultura 
dejando oquedades a la familia.

Lágrimas y dolor se desbordó el negro día
donde todos lamentamos tu prematura partida.

Recordar la afabilidad de tu esencia
reconforta a nuestros tristes corazones
para vivir eternamente con tu alma en nuestra compañía.

Un padre, un esposo, un hijo, un hermano, un amigo
un luchador buscando felicidad fuiste en tu vida
que brindó demasiado amor a la sangre de tus luceros,
puesto ahora se desgarran su ser con tu ausencia.

Grisáceo es el duro sufrir de tus amados
por tu muerte de fatalidad y tragedia,
descansa en paz mientras nosotros nos uniremos
para brindar consuelo a quienes dejas
y despojar la impunidad de tu fallecimiento